

Agencias
Washington . – El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este sábado que la líder opositora venezolana María Corina Machado “no cuenta con el apoyo ni el respeto” necesarios para gobernar Venezuela, dejando en duda su capacidad para asumir la presidencia del país. Durante su intervención, Trump también lanzó advertencias directas a los funcionarios y simpatizantes del régimen de Nicolás Maduro que permanecen en Venezuela: “Si se mantienen leales, el futuro les será muy adverso”, señaló, aunque se mostró cauteloso al ser consultado sobre un posible respaldo formal a Machado, indicando que “tendremos que analizarlo”.
En respuesta, María Corina Machado recurrió a la red social X para afirmar que la oposición venezolana está preparada para asumir el poder y solicitó que Edmundo González, su candidato sustituto en las recientes elecciones, sea reconocido como “legítimo Presidente de Venezuela” y Comandante en Jefe de la Fuerza Armada Nacional. Machado destacó la participación ciudadana en los comicios del 28 de julio y subrayó la necesidad de mantener vigilancia y organización hasta concretar la denominada Transición Democrática. También instó a los venezolanos en el extranjero a movilizar apoyo de gobiernos y ciudadanos internacionales para la reconstrucción del país.
La dirigente opositora subrayó que Nicolás Maduro y su gobierno enfrentan procesos judiciales internacionales por presuntos crímenes contra ciudadanos venezolanos y extranjeros. En este contexto, recordó que Estados Unidos, tras la negativa de Maduro a aceptar una salida negociada, habría decidido “hacer valer la ley”, en referencia a la captura y traslado de Maduro y su esposa, Cilia Flores, a Nueva York para enfrentar cargos de narcoterrorismo ante tribunales estadounidenses.
El escenario expone la profunda intervención de Estados Unidos en la política interna venezolana y genera cuestionamientos sobre el papel de actores externos en la determinación de liderazgos nacionales. La postura cautelosa de Trump frente a Machado contrasta con la acción unilateral sobre Maduro, dejando en evidencia la estrategia estadounidense de manipulación política en Venezuela bajo la justificación de seguridad y lucha contra el narcotráfico, mientras condiciona el futuro político del país según sus propios intereses geopolíticos y económicos.
