AGENCIA
Washington, Estados Unidos.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a encender la polémica internacional tras difundir desde la Casa Blanca una campaña propagandística que compara a los migrantes con extraterrestres invasores, utilizando el miedo y la desinformación como herramientas políticas en plena crisis migratoria.
A través del sitio “Aliens.gov”, vinculado al portal oficial de la Casa Blanca, el gobierno estadounidense lanzó un video animado donde supuestos “aliens” atraviesan el muro fronterizo con México mediante rayos láser y platillos voladores. La campaña aprovecha el doble significado de la palabra “alien” en inglés, que puede traducirse tanto como “extranjero” como “extraterrestre”, para criminalizar y ridiculizar a millones de migrantes.
La narrativa presentada por la administración Trump no sólo resulta ofensiva, sino peligrosa, al reforzar discursos de odio y estigmatización contra comunidades migrantes, particularmente latinoamericanas. El mensaje insiste en que los extranjeros representan una amenaza para las familias estadounidenses y acusa a gobiernos anteriores de haber “encubierto” una supuesta invasión.
En uno de los fragmentos más alarmantes, el sitio invita a la población a denunciar a migrantes sospechosos mediante una línea denominada “AST”, simulando reportes de abducciones extraterrestres. Además, exhibe mapas con detenciones, antecedentes penales y supuestas afiliaciones criminales de extranjeros, alimentando una narrativa de persecución y miedo social.
Diversos sectores han cuestionado que la Casa Blanca utilice recursos oficiales para difundir propaganda que deshumaniza a los migrantes y banaliza un fenómeno humanitario complejo. Organizaciones civiles consideran que este tipo de mensajes normaliza la discriminación y profundiza la polarización social en Estados Unidos.
Mientras millones de personas migran escapando de la violencia, pobreza o crisis económicas, el discurso del presidente Trump apuesta nuevamente por el espectáculo mediático y la confrontación política, utilizando una campaña que mezcla teorías absurdas, sátira agresiva y xenofobia institucional.
Lejos de ofrecer soluciones reales al fenómeno migratorio, la estrategia presidencial vuelve a colocar a los migrantes como enemigos públicos, convirtiendo el miedo en una herramienta electoral y reduciendo una crisis humana a propaganda de entretenimiento político.
