

De la redacción
El Buen Tono
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que el líder supremo de Irán, Alí Jamenei, murió, según un mensaje difundido en su red social. De acuerdo con el mandatario, los sistemas de inteligencia y seguimiento coordinados entre Estados Unidos y Israel permitieron ubicar al dirigente iraní sin que pudiera evadir la vigilancia.
Trump calificó el hecho como un acto de justicia para los ciudadanos estadounidenses y para personas de otros países que, aseguró, fueron víctimas de las acciones atribuidas al líder iraní. También indicó que la operación fue resultado de un proceso de inteligencia altamente sofisticado y de la cooperación internacional.
Analistas señalan que la eventual desaparición del ayatolá podría provocar tensiones internas en Irán, especialmente por la sucesión en el liderazgo religioso y político, lo que podría impactar la política exterior y la estabilidad en la región.
El presidente estadounidense también anunció que los bombardeos continuarán de forma intensa y precisa durante los próximos días o hasta alcanzar los objetivos planteados, los cuales, afirmó, buscan la paz en Medio Oriente.
Jamenei nació el 19 de abril de 1939 en Mashhad y fue una figura clave de la Revolución Islámica. Se desempeñó como presidente de Irán entre 1981 y 1989 y, tras la muerte de Ruhola Jomeini, asumió como líder supremo, cargo que lo convirtió en la máxima autoridad política y religiosa del país.
Durante décadas, Jamenei ocupó un lugar central en la estructura de poder iraní, siendo considerado uno de los principales dirigentes del clero chiita y una figura influyente en la política nacional e internacional. Su liderazgo estuvo marcado tanto por su papel en la consolidación de la República Islámica como por acusaciones internacionales relacionadas con violaciones a los derechos humanos.
