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AGENCIA

Washington, D.C., EE.UU.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, endureció su discurso contra la población migrante al anunciar el retiro de más de 28 mil licencias comerciales de conducir (CDL) presuntamente otorgadas de manera irregular y la salida de más de 24 mil operadores de camiones por no cumplir con el requisito de hablar inglés, una medida que ha sido señalada por utilizar argumentos generalizadores y estigmatizantes para justificar una política migratoria más agresiva.

Durante la presentación del programa “Freedom Haulers”, Trump aseguró que las carreteras del país han sido “aterrorizadas por extranjeros ilegales no calificados” y sostuvo, sin distinguir entre conductores documentados e indocumentados, que muchos migrantes representan un peligro porque “no hablan inglés” y, por ello, no pueden interpretar adecuadamente las señales de tránsito.

El mandatario afirmó que su administración obligó a los estados a cancelar más de 28 mil licencias comerciales emitidas de forma indebida y relacionó a conductores migrantes con accidentes fatales ocurridos el año pasado. Sin embargo, utilizó esos casos para reforzar un discurso que presenta a los migrantes como una amenaza general para la seguridad vial, pese a que la responsabilidad en accidentes de tránsito depende de múltiples factores y no exclusivamente del origen o la nacionalidad del conductor.

Como parte de la estrategia, Trump anunció que los puestos vacantes serán ocupados por veteranos de las Fuerzas Armadas mediante el programa “Freedom Haulers”, el cual facilitará la obtención de licencias comerciales para militares con experiencia en el manejo de vehículos pesados.

El presidente insistió en que “la izquierda radical quiere más empleos para extranjeros ilegales”, mientras que su gobierno busca “más trabajos para los veteranos estadounidenses”, enmarcando la iniciativa como una competencia directa entre migrantes y ciudadanos estadounidenses.

No obstante, diversos sectores han cuestionado que la medida utilice el dominio del idioma inglés y el estatus migratorio como argumentos para descalificar de manera amplia a miles de trabajadores, cuando la capacidad para conducir de forma segura depende de certificaciones, capacitación y cumplimiento de las normas de tránsito, más que de una condición de origen.

Con esta nueva ofensiva, la administración Trump refuerza una política migratoria basada en la restricción del acceso al empleo para personas migrantes, al tiempo que fortalece un discurso que vincula la migración con la inseguridad, una narrativa que continúa generando un intenso debate político y social dentro yfuera de Estados Unidos.

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