De la redacción
El Buen Tono
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, delineó el rumbo que tomarán las negociaciones con Caracas tras la captura de Nicolás Maduro y sorprendió al descartar públicamente a María Corina Machado como una figura viable para encabezar el poder en Venezuela. En contraste, confirmó que Washington dialogará directamente con la vicepresidenta Delcy Rodríguez, quien fue proclamada posteriormente por el chavismo como presidenta encargada.
Las declaraciones se dieron durante una conferencia de prensa en la residencia de Mar-a-Lago, donde Trump estuvo acompañado por el secretario de Estado, Marco Rubio, y el secretario de Guerra, Pete Hegseth, horas después del operativo militar que permitió la captura del líder chavista. Ahí, el mandatario estadounidense reivindicó la operación y explicó cómo su gobierno prevé gestionar el reemplazo en Miraflores.
“Nadie va a tomar el poder. Tienen una vicepresidenta que ha sido elegida por Maduro y ahora mismo ella es la vicepresidenta y supongo que es ahora la presidenta”, afirmó Trump, aludiendo a la línea sucesoria. Añadió que Rubio ya mantiene conversaciones directas con Rodríguez y que ella estaría dispuesta a hacer “lo que consideremos necesario” para estabilizar al país.
Al ser cuestionado sobre el rol de María Corina Machado, Trump fue tajante al excluirla de cualquier discusión política en Caracas. Señaló que no cuenta con el respaldo ni el respeto suficientes dentro del país, pese a reconocerla como una figura “agradable”. Con ello, cerró la puerta a un gobierno encabezado por la oposición y enfatizó que no permitirán que se repita la situación vivida en años recientes.
El mandatario estadounidense evitó detallar cómo funcionaría el eventual gobierno de transición, aunque insistió en que Delcy Rodríguez “no tiene otra opción” y que el proceso se hará de manera que el chavismo no tenga posibilidad de retomar el poder una vez concluida la intervención estadounidense.
La postura de Trump contrastó con los pronunciamientos previos de Machado, quien tras la captura de Maduro llamó a hacer valer lo que considera un mandato popular y a instalar como presidente a su aliado Edmundo González Urrutia, a quien la oposición reconoce como vencedor de las elecciones de julio de 2024, calificadas como fraudulentas.
En medio de este escenario, también surgieron dudas sobre la posición real de Delcy Rodríguez. En un inicio pidió pruebas de vida de Maduro y se mostró abierta al diálogo, pero posteriormente llamó a movilizaciones contra lo que calificó como una agresión armada de Estados Unidos. Finalmente, en la noche del sábado, el Tribunal Superior de Justicia venezolano la proclamó presidenta encargada, argumentando una “ausencia forzosa” del mandatario capturado y un estado de emergencia.
Las preferencias de Trump por Rodríguez evidencian además una división interna en Washington entre quienes buscan anular por completo al chavismo y quienes, desde el trumpismo tradicional, apuestan por cerrar la operación y negociar con nuevas autoridades surgidas dentro del propio régimen venezolano.
