

DE LA REDACCIÓN
EL BUEN TONO
CDMX.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a exhibir al gobierno mexicano al asegurar que los cárteles del narcotráfico “gobiernan México”, dejando en evidencia el deterioro de la seguridad nacional y el fracaso de la estrategia de “abrazos” heredada por Morena.
Durante un acto en la Casa Blanca, Trump afirmó que su administración logró reducir en 97 por ciento el tráfico marítimo de drogas, aunque reconoció que los estupefacientes continúan ingresando por la frontera terrestre.
“Tenemos un problema, porque los cárteles gobiernan México, y nadie más. Son los cárteles, simplemente, quienes gobiernan”, declaró el mandatario estadounidense, quien apenas hace unos días advirtió que si México no enfrenta al narcotráfico, Estados Unidos terminará haciéndolo.
Las declaraciones golpean directamente al gobierno de Claudia Sheinbaum, que insiste en sostener un discurso de control y estabilidad mientras en gran parte del país continúan las ejecuciones, desapariciones, cobro de piso, secuestros y regiones enteras sometidas por el crimen organizado.
Aunque Sheinbaum respondió que México “sí está actuando” y pidió respeto a la soberanía nacional, la realidad cotidiana contradice el discurso oficial: carreteras tomadas por delincuentes, alcaldes asesinados, policías infiltradas y cárteles operando con total impunidad.
Desde su regreso a la Casa Blanca en 2025, Trump convirtió el combate al narcotráfico y al fentanilo en una prioridad, incluso clasificando a varios cárteles mexicanos como organizaciones terroristas.
La tensión bilateral aumentó luego de operativos antidrogas en Chihuahua con participación de agencias estadounidenses y tras los señalamientos contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, acusado en tribunales de Estados Unidos de presuntos nexos con el narcotráfico.
Y aunque Trump tiene razón al señalar el enorme poder que alcanzó el crimen organizado en México, también calla convenientemente la responsabilidad de Estados Unidos en esta crisis.
Miles de armas cruzan ilegalmente todos los días desde territorio estadounidense y terminan fortaleciendo a los cárteles mexicanos. Además, mientras México extradita capos y criminales para ser juzgados en cortes norteamericanas, Estados Unidos rara vez persigue con la misma fuerza a quienes venden armas, lavan dinero o distribuyen droga dentro de sus propias ciudades.
Porque la droga no llega sola. Detrás existe toda una red criminal, financiera y política del lado estadounidense que pocas veces es señalada con la misma dureza con la que Washington apunta hacia México.
