

Agencias
Ciudad de México.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, presentó su nuevo “Consejo de Paz”, un organismo internacional que busca supervisar la reconstrucción global y reemplazar lo que él considera la ineficacia de instituciones como la ONU, pero con un giro polémico: cobrar 1,000 millones de dólares por un asiento permanente. Según los estatutos filtrados a AFP y confirmados por fuentes diplomáticas, la membresía estará dividida en dos niveles: estándar, por tres años y renovable a discreción de Trump, y permanente, destinada a quienes paguen la millonaria cuota dentro del primer año.
El primer líder que aceptó unirse “en principio” fue el primer ministro canadiense Mark Carney, mientras que otros mandatarios invitados incluyen a Vladimir Putin, Viktor Orbán y representantes de Brasil, Turquía y Egipto. La estructura del Consejo concentra amplios poderes en Trump: derecho exclusivo de admisión, control sobre la interpretación de los estatutos, capacidad de crear o disolver entidades dentro del Consejo y facultades para revocar miembros con limitadas condiciones de veto.
El órgano contará con una Junta Ejecutiva integrada por allegados de Trump y figuras internacionales clave, como Jared Kushner, Marco Rubio, Tony Blair y Steve Witkoff, quienes operarán en paralelo a un comité palestino que supervisará la gobernanza de Gaza, aunque Israel ya ha objetado la inclusión de ciertos diplomáticos de Turquía y Qatar.
Analistas consideran que la creación del Consejo refleja un modelo de diplomacia transaccional, donde la influencia y la legitimidad dependen más del capital invertido que del consenso internacional, marcando un giro radical frente al multilateralismo tradicional y cuestionando la relevancia de la ONU en la política global.
