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De la redacción
El Buen Tono

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció una medida para permitir temporalmente la entrada de una mayor cantidad de carne de res al país, con el objetivo de aumentar la oferta y contener los precios que han alcanzado niveles históricos.

La disposición contempla importar hasta 300 mil toneladas métricas de carne molida durante los próximos 90 días sin activar un arancel adicional fuera de cuota. Trump aseguró que la carne importada deberá venderse 25 por ciento por debajo de las tarifas actuales del mercado.

La decisión generó una rápida reacción entre productores de ganado y legisladores republicanos de estados como Nebraska y Montana, quienes advirtieron que el ingreso de carne extranjera podría reducir los precios que reciben los ganaderos estadounidenses y desincentivar el crecimiento de los hatos.

“Todos queremos precios más bajos en el supermercado, pero no podemos hacerlo a costa de los productores estadounidenses”, señaló la senadora republicana Deb Fischer, de Nebraska.

Trump defendió la medida y afirmó que los ganaderos reconocen la necesidad de aumentar temporalmente el suministro para reducir los precios que enfrentan los consumidores.

La Casa Blanca indicó que la carne será principalmente recortes magros utilizados para elaborar carne molida. Trump prevé formalizar la medida mediante una orden ejecutiva dentro de las próximas dos semanas.

El anuncio ocurre mientras el inventario de ganado en Estados Unidos se encuentra en uno de sus niveles más bajos en décadas, situación que ha contribuido al incremento de los precios de la carne.

Expertos, sin embargo, consideran que el impacto de la medida podría ser limitado. Las 300 mil toneladas métricas representan alrededor del 3 por ciento del consumo anual de carne de res en Estados Unidos, por lo que algunos especialistas cuestionan si será suficiente para provocar una reducción significativa de los precios.

Productores independientes también expresaron preocupación y señalaron que una mayor dependencia de carne importada podría dificultar la recuperación del hato ganadero estadounidense.

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