AGENCIAS
WASHINGTON, EE. UU.- Donald Trump exigió en 2025 a Europa y a los integrantes de la OTAN suspender sus compras de petróleo ruso, e impuso aranceles de hasta 50% a productos de India por mantener sus importaciones de crudo de Moscú. Sin embargo, el 9 de octubre de 2026 anunció un acuerdo con Vladímir Putin para facilitar el suministro de diésel ruso a Estados Unidos y otros mercados, en medio del encarecimiento de los combustibles.
La decisión representa un cambio frente a la presión que Washington ejerció sobre sus aliados para reducir los ingresos energéticos de Rusia, bajo el argumento de que contribuían a financiar la guerra en Ucrania. De acuerdo con la información publicada, Putin ofreció inicialmente más de 300 mil toneladas métricas de diésel y otras 500 mil toneladas para noviembre, además de posibles entregas posteriores. El alcance real de los envíos, sin embargo, aún está por confirmarse.
El gobierno estadounidense busca aumentar la oferta de combustible para contener los precios, presionados por la guerra contra Irán y las interrupciones en el suministro energético internacional. No obstante, analistas advierten que los volúmenes anunciados podrían ser insuficientes para provocar una reducción significativa, mientras Rusia enfrenta daños en refinerías y dificultades logísticas para incrementar sus exportaciones.
El acuerdo también abrió un nuevo frente de críticas en el Congreso estadounidense. Legisladores demócratas y republicanos cuestionaron que la flexibilización de restricciones pueda generar más ingresos para el gobierno ruso. El demócrata Lloyd Doggett acusó a Trump de contravenir la legislación estadounidense que prohíbe importar productos energéticos de Rusia, mientras que la republicana Ashley Hinson manifestó preocupación por el relajamiento de las sanciones.
En contraste, Alemania reiteró que mantendrá las sanciones contra Moscú, mientras el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, cuestionó la decisión al considerar que permitir nuevas ventas de energía rusa debilita la presión internacional contra el Kremlin. El debate se centra ahora en las condiciones de las operaciones, las autorizaciones concedidas por Washington y la cantidad de combustible que efectivamente llegará a los mercados.
Así, mientras Trump justificó las restricciones impuestas a Europa e India por sus compras de petróleo ruso como una forma de presionar a Moscú por la guerra, su nuevo acuerdo abre la posibilidad de reactivar parte del comercio de diésel ruso. La medida busca responder al aumento de los precios, pero también plantea cuestionamientos sobre la coherencia de la política energética estadounidense y sus efectos en la estrategia internacional frente a Rusia.
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