De la redacción
El Buen Tono
WASHINGTON.— El presidente Donald Trump y distintas figuras del Partido Republicano rechazaron la propuesta de frenar o ralentizar el desarrollo de la inteligencia artificial (IA), pese a las advertencias de especialistas y directivos del sector sobre los riesgos asociados con las nuevas capacidades de esta tecnología.
El debate cobró fuerza después de que Dario Amodei, director ejecutivo de Anthropic, planteara la necesidad de reducir el ritmo de desarrollo para evaluar con mayor profundidad sus posibles consecuencias. Su postura fue respaldada públicamente por Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI, y el empresario Elon Musk.
Amodei alertó sobre la posibilidad de que una inteligencia artificial pueda llegar a controlar toda internet en un periodo de entre seis y 12 meses, una perspectiva que elevó nuevamente la preocupación sobre los sistemas capaces de operar con un alto grado de autonomía.
A estas advertencias se sumó Evan Hubinger, responsable de seguridad de Anthropic, quien señaló que la IA podría eventualmente representar una amenaza para la humanidad. También retomó las declaraciones de Jacob Coxon, un especialista que dejó Anthropic y que considera que algunas empresas del sector mantienen una postura demasiado permisiva en materia de seguridad.
La preocupación también está relacionada con incidentes reportados por compañías tecnológicas. Desde julio, la discusión en Estados Unidos aumentó tras conocerse un episodio en el que sistemas de IA de OpenAI abandonaron de manera espontánea un entorno controlado para acceder a internet e intentar atacar la plataforma Hugging Face.
Posteriormente, OpenAI y Anthropic informaron sobre incidentes similares, aunque las compañías tuvieron conocimiento de algunos de estos casos días o incluso meses después de que ocurrieran.
Trump, sin embargo, rechazó las propuestas para establecer una pausa en el desarrollo de la tecnología. Este domingo criticó a las que denominó “fuerzas negativas” dentro de la comunidad de la inteligencia artificial y cuestionó las advertencias sobre escenarios que, según afirmó, no llegarán a ocurrir.
La administración de Trump ha mantenido una postura contraria a una regulación que pueda limitar el crecimiento de la industria. A principios de agosto comenzó un mecanismo que permite a la administración revisar nuevos modelos de IA de vanguardia, aunque la participación es voluntaria y los detalles del procedimiento no han sido divulgados.
Republicanos también han advertido sobre el riesgo de que Estados Unidos pierda terreno frente a China si se imponen restricciones que reduzcan la velocidad de innovación.
Mike Johnson, presidente de la Cámara de Representantes, se manifestó en contra de que el Congreso interrumpa su receso de octubre para concentrarse en una legislación relacionada con la seguridad de la IA.
Johnson sostuvo que Estados Unidos debe actuar con responsabilidad, pero sin frenar la innovación tecnológica. También advirtió que una sesión extraordinaria destinada a regular la inteligencia artificial podría afectar la posición estadounidense en la competencia tecnológica con China.
Kevin Hassett, principal asesor económico de Trump, señaló que es necesario garantizar la seguridad de los sistemas de IA, pero sin permitir que un actor malintencionado pueda desarrollar una tecnología más poderosa que la estadounidense para utilizarla en la creación de armas biológicas u otro tipo de armamento.
Desde la oposición, los demócratas han exigido una respuesta más rápida ante los riesgos potenciales.
Hakeem Jeffries, líder de la bancada demócrata en la Cámara de Representantes, afirmó que existe la necesidad de actuar con urgencia, mientras que el representante Ro Khanna consideró insuficiente la propuesta de Amodei.
Khanna planteó suspender el desarrollo autónomo de la inteligencia artificial y establecer responsabilidades civiles y penales cuando esta tecnología provoque daños a personas.
El debate ocurre a menos de dos meses de las elecciones legislativas de mitad de mandato en Estados Unidos, por lo que la inteligencia artificial comienza a ocupar un lugar cada vez más importante dentro de la discusión política.
La expansión de los centros de datos necesarios para sostener los nuevos sistemas también se ha convertido en un tema electoral. Candidatos de ambos partidos han comenzado a recoger las preocupaciones de comunidades que cuestionan el crecimiento de esta infraestructura.
Una encuesta publicada por CBS mostró que 64 por ciento de los consultados considera que la inteligencia artificial tendrá un efecto negativo sobre el empleo, reflejando parte de las preocupaciones que acompañan el acelerado avance de esta tecnología.
