


AGENCIA
Cozumel, Q. Roo.– La tranquilidad de la isla se rompió la tarde de este domingo cuando una turba enardecida intentó ingresar a la guarnición militar, luego de que trascendiera la presunta violación de una niña de 9 años, quien vendía chicharrones, a manos de un elemento del Ejército.
Decenas de habitantes, indignados por el caso, exigieron que el presunto agresor fuera entregado a las autoridades civiles para enfrentar la justicia y no quedara protegido dentro de las instalaciones castrenses.
Al no recibir respuesta favorable, los manifestantes incendiaron la caseta de vigilancia militar y lanzaron piedras y bombas molotov contra los efectivos que resguardaban el lugar.
Los militares respondieron con disparos al aire para contener la embestida de la multitud, lo que elevó aún más la tensión. Hasta el cierre de esta edición no se reportan heridos de gravedad, pero la situación permanece crítica y las autoridades locales se mantienen en alerta para evitar un enfrentamiento mayor.


