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Región.- En la región conocida como Altas Montañas, municipios como Córdoba, Huatusco, Ixhuatlán del Café, Coscomatepec de Bravo, Sochiapa y Tenampa destacan por su tradición cafetalera y su cercanía a paisajes de montaña, climas frescos y bosques de niebla —ambiente ideal para cultivar granos de alta calidad.
Recientemente ha cobrado más relevancia esta tendencia: las fincas cafetaleras se abren al turismo, permitiendo que visitantes conozcan de cerca el proceso del café —desde la siembra y cosecha hasta la preparación—, y disfruten de paisajes montañosos, naturaleza, tradiciones y cultura local. Esa experiencia no solo ofrece una vivencia sensorial auténtica, sino que suma un ingreso extra a las familias productoras, diversificando su economía más allá de la venta del grano.
Para muchos pueblos de Altas Montañas, este impulso del turismo cafetalero significa una oportunidad de regeneración social y económica. Aunque la producción de café en la región ha sido históricamente una fuente importante de empleo y sustento, las condiciones económicas y sociales de muchos cafeticultores han sido difíciles. Integrar el turismo a la cafeticultora permite valorar no solo el producto, sino también el territorio, la memoria y las vivencias de quienes lo cultivan.
