Superiberia
  • No protegen de Covid-19
  • La venta de los productos a bajos precios limita la demanda de los de mejor calidad

CÓRDOBA.- La necesidad por protegerse del Covid-19 ha orillado a la población a usar cubrebocas que podrían no cumplir con las especificaciones para evitar la propagación de contagios; la venta de estos productos a precios bajos ha limitado la demanda de los de mejor calidad y que dan una protección eficaz. 
En calles y mercados existe una variedad, los precios oscilan de los 10 a 35 pesos con diferentes características, no obstante, los expertos aseguran no adquirirlos únicamente por cuestiones de diseño o impresión, ya que algunos son bordados o sublimados, pero el material podría no cumplir la retención de partículas, que debería ser del 92 al 95%, cualidad que no tiene un cubrebocas de tela casero.
En nuestro país, lo más parecido a los cubrebocas FFP2 sugeridos por las normas europeas son las mascarillas KN95, dicho modelo fabricado en China de uso no médico, que imita la eficiencia de la famosa N95 (de grado médico) y puede alcanzar hasta 95% de filtración; sin embargo, esto ha dado pie a que al no haber regulación nacional exista un mercado ilegal.
Su costo en las calles varía; no obstante, en una labor de campo en puestos callejeros a un costado del mercado Revolución, su precio es de 30 pesos, según el vendedor, el “patrón” decidió bajarles 5 pesos porque antes era de $35, en contraparte, en una farmacia el KN95 marca Protect tiene un costo de 78 pesos, es decir, más del doble, en tanto, en una farmacia de similares, el costo es de 50 pesos, marca Cardem. 
El técnico aplicador y propietario de una empresa de desinfección por medio de termonebulización, Germán Zaragoza, señaló que la demanda de cubrebocas originales bajó luego de la introducción de los chinos: “dejamos de venderlos porque entraron los chinos, esos KN95 falsos los he visto en 15 pesos, por eso no pudimos seguir la venta de los originales de 70 pesos cada uno y decidimos rematarlos en 45”.
Aseguró que el problema es que su envoltura está hecha a base de papel celofán, lo que pone en duda su efectividad así como el haber pasado por varias manos antes de ser usados, “Los cubrebocas deben tener las letras KN95 impresas, el empaque debe ser individual y contener un certificado que incluye su fecha de producción, el material con el que están hechos y la leyenda de que se trata de una mascarilla no
médica”, explicó. 

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