

Sandra González
El Buen Tono
Orizaba.- En un contexto marcado por la violencia y la incertidumbre social, el obispo de la Diócesis de Orizaba, Eduardo Cervantes Merino, elevó una oración especial por la paz al término de la misa del mediodía celebrada en la Catedral de San Miguel Arcángel, convocando a los fieles a no normalizar el miedo ni la inseguridad.
Desde el altar, el prelado llamó a pedir por “la paz del mundo tan necesitado y también en nuestras regiones”, al tiempo que suplicó consuelo para quienes sufren, sabiduría para quienes gobiernan y conversión para quienes provocan dolor y muerte.
En su plegaria, pidió protección para las familias, niños y adolescentes, así como la construcción de comunidades responsables, comprometidas con la justicia y la paz para que el pueblo tenga una vida digna.
La jornada dominical estuvo marcada por la proclamación del Evangelio según San Mateo, que narra el pasaje de la Transfiguración en este episodio Jesús sube al monte con Pedro, Santiago y Juan, y se transfigura ante ellos con vestiduras radiantes, acompañado por Moisés y Elías, figuras que representan la ley y los profetas. Este acontecimiento confirma a Jesucristo como cumplimiento de la alianza y de las promesas anunciadas por los profetas. Recordó que los discípulos, llenos de temor, son consolados por Jesús, quien además les anuncia su pasión, preparándolos para los misterios de la Semana Santa: pasión, muerte y resurrección.
El anticipo de gloria en la Transfiguración es un anuncio de la resurrección, un mensaje de esperanza ante el sufrimiento. “Escuchar la palabra del Señor es cómo podemos transformar nuestros corazones y verdaderamente vivir una conversión”, se expresó en la lectura, retomando la voz del Padre que proclama: “Este es mi Hijo amado, escúchenlo”.
En un escenario donde la violencia y el temor parecen instalarse en la vida cotidiana, el mensaje episcopal insistió en que la fe no puede ser pasiva, sino que debe traducirse en compromiso social, justicia y construcción de paz.
