

Sandra González
El Buen Tono
ORIZABA.- La violencia no surge de forma aislada, sino de un deterioro progresivo del tejido social alimentado por múltiples factores, advirtió el vocero de la Diócesis de Orizaba, Helkyn Enríquez Báez, quien señaló que la normalización de contenidos ligados a la muerte y la falta de formación en valores familiares generan un entorno propicio para la criminalidad.
Expuso que elementos como ciertos videojuegos, series y música, entre otras, vulneran la vida en lugar de protegerla, contribuyen a una cultura que trivializa la violencia.
A esto se suma, reconoció, la omisión en la formación desde espacios clave como la familia, en las escuelas e incluso las iglesias. “Todo esto forma un caldo de cultivo para la violencia, muerte y criminalidad en la que se ha caído al interior de las familias”, sostuvo.
El vocero subrayó que no se trata de responsabilizar a una sola institución, sino de asumir una corresponsabilidad social.
En ese sentido, llamó a una articulación entre familias, sistema educativo, medios de comunicación, iglesias, autoridades y organizaciones civiles para reconstruir el tejido social desde la base: el respeto a la dignidad humana.
Planteó que la solución pasa por reforzar valores como el diálogo, la justicia, la paz y el uso responsable de la libertad, con el objetivo de contrarrestar lo que calificó como una “cultura de muerte”, que impacta directamente en la convivencia comunitaria.
