De la Redacción
El Buen Tono
Rafael Delgado.- La mañana del viernes pasado, en el marco del inicio de la venta de boletos para un concierto en Orizaba, una empleada del ayuntamiento, a la que identificaron como Karen, utilizó un vehículo oficial para su traslado.
Ciudadanos la captaron cuando acudía a formarse para adquirir sus entradas. Lo que generó indignación fue su presencia en la fila y el medio de transporte que utilizó, es decir, una unidad propiedad del ayuntamiento.
De acuerdo con testigos, la funcionaria llegó a bordo de la unidad para labores administrativas.
La escena, que fue documentada por personas que esperaban desde temprana hora, evidenció el uso de recursos públicos para actividades personales, en este caso, la compra de boletos para un evento de entretenimiento.
El hecho cobra relevancia porque, mientras decenas de ciudadanos hacen fila con sus medios, una empleada del ayuntamiento dispone de una unidad oficial, costeada con impuestos de los ciudadanos, para satisfacer un interés privado, hecho que fue consentido por el presidente, Miguel Ángel Sánchez Arcadio.
La legislación en materia de responsabilidades administrativas de los servidores públicos establece que los bienes y vehículos asignados a dependencias gubernamentales deben destinarse exclusivamente a las funciones propias del cargo, por lo que este tipo de conductas son una falta administrativa.
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