

*¡Si les alcanza para tanto, es que ganan mucho! Y como son recursos públicos en un país de pobres; ¡deberían de bajarles el sueldote, porque además roban!
AGENCIA
Nacional.- El senador Gerardo Fernández Noroña convirtió lo que intentó presentar como unas vacaciones privadas en Roma en un espectáculo político que desató una fuerte polémica en redes sociales. Las imágenes difundidas por él mismo, en restaurantes exclusivos, hoteles boutique y sitios turísticos emblemáticos, contrastaron de inmediato con el discurso de austeridad que durante años ha defendido desde la tribuna.
“Disfrutando mis vacaciones con mis ahorros; mi esposa es una dama y yo un caballero”, escribió el legislador, frase que lejos de cerrar el debate avivó la crítica pública. Mientras millones de mexicanos enfrentan inflación, recortes y precariedad, el estilo de viaje exhibido reforzó la percepción de una élite política desconectada de la realidad que dice representar.
La polémica escaló cuando un joven mexicano lo reconoció en la vía del Corso y lo cuestionó por la incongruencia entre su discurso y su vida personal. Lejos de responder con mesura, el senador reaccionó con gritos e insultos, defendiendo su viaje con un tono agresivo y despectivo que quedó registrado en video.
En las imágenes que circulan masivamente, se observa a su esposa intentando cubrir la cámara y reclamando “falta de educación”, mientras Noroña empuja al joven y amenaza con llamar a la policía italiana. La escena terminó con la intervención de terceros, pero el daño ya estaba hecho: el defensor del pueblo aparecía actuando con prepotencia frente a un cuestionamiento ciudadano.
La oposición aprovechó el episodio para exhibir lo que califican como hipocresía del discurso oficialista. Dirigentes y legisladores señalaron la contradicción entre exigir austeridad a la población y exhibir una vida de privilegios. En redes sociales, el episodio detonó una avalancha de críticas, ironías y memes que retratan al senador como símbolo de la doble moral política.
Desde el oficialismo, la defensa ha sido simple: es su dinero y tiene derecho a gastarlo. Sin embargo, el debate no gira únicamente en torno al derecho a vacacionar, sino a la congruencia, la transparencia y la forma en que un representante popular responde cuando es cuestionado.
El caso Noroña dejó al descubierto algo más profundo que un viaje al extranjero: la distancia entre el discurso político y la conducta personal, así como la intolerancia a la crítica cuando esta proviene de ciudadanos comunes. El senador, conocido por atacar a quienes viajan o viven con lujos, terminó atrapado en su propio discurso y convertido en protagonista de uno de los mayores boomerangs políticos del momento.
