

Agencias
EU.- Emigrantes venezolanos en ciudades como Miami, Madrid, Santiago de Chile y Lima salieron a las calles para celebrar la captura del presidente Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos, ocurrida tras los ataques militares que sacudieron Venezuela la madrugada del 3 de enero de 2026. Las reacciones muestran una mezcla de alegría y cautela entre la diáspora, preocupada por la situación de familiares y amigos que permanecen en el país.
En Madrid, epicentro de la comunidad venezolana en España, más de medio millón de personas se reunieron en la Puerta del Sol. Ataviados con banderas y pancartas, los manifestantes cantaron el himno nacional, bailaron y expresaron su apoyo a la oposición, incluyendo figuras como María Corina Machado. Algunos lloraron de emoción y otros recordaron a sus familiares: un niño llevaba un cartel con el mensaje “Voy a conocer a mis abuelos”. Garúa, una de las participantes, dijo a TVE: “Siento que nos han devuelto parte de nuestra vida, de nuestro sueño. Pero seguimos preocupados por nuestra familia en Venezuela y exigimos la liberación de los presos políticos”.
Las celebraciones se replicaron también en Santiago de Chile y Lima, donde comunidades venezolanas manifestaron su alivio ante lo que consideran un paso hacia una “Venezuela libre”. Sin embargo, la cautela se mantiene entre los migrantes, conscientes de la incertidumbre que persiste en su país.
En contraste, dentro de Venezuela, el oficialismo ha organizado movilizaciones para exigir la liberación de Maduro. En Caracas, la alcaldesa Carmen Meléndez, acompañada de simpatizantes y con uniformes militares, calificó la operación estadounidense como un ataque “hostil” y declaró: “Estamos en las calles pidiendo una fe de vida, que nos devuelvan a nuestro presidente que lo han secuestrado”. Chavistas en diferentes puntos de la capital portaban imágenes de Maduro y del fallecido Hugo Chávez, coreando “Queremos a Maduro”. El jefe de gobierno del Distrito Capital, Nahúm Fernández, anunció movilizaciones en todo el país para exigir respeto a los derechos humanos y claridad sobre el paradero del mandatario.
La noticia evidencia la polarización que vive Venezuela: mientras la diáspora celebra un giro político, dentro del país los seguidores del chavismo expresan su indignación y demandan garantías sobre la seguridad del presidente. La situación sigue siendo tensa y la atención internacional se mantiene en el desarrollo de los acontecimientos, con la comunidad global observando la evolución de la crisis y sus posibles repercusiones regionales.
