

AGENCIA
Veracruz.- Con el inicio del periodo de Cuaresma, comerciantes dedicados a la venta de carne de cerdo manifestaron su preocupación ante la disminución en la demanda, una situación que, aunque recurrente cada año, impacta de forma directa en sus ingresos. A pesar de ligeras variaciones en el precio del cerdo en pie, el consumo se mantiene bajo, lo que configura un escenario de cautela para productores y vendedores.
Durante la Cuaresma, una parte importante de la población reduce el consumo de carne roja por motivos religiosos y culturales, optando principalmente por pescado y otros alimentos alternativos, especialmente los viernes y en fechas clave del calendario litúrgico. De acuerdo con comerciantes, esta práctica provoca una baja considerable en las ventas, que puede alcanzar entre 30 y 40 por ciento en comparación con otros meses del año.
Uno de los factores que más inquieta al sector es que el precio del cerdo en pie no ha registrado una disminución significativa. Actualmente, el kilogramo se comercializa en un rango aproximado de 49 a 50 pesos, dependiendo de la granja y las condiciones de crianza. En el caso de animales de traspatio, el costo puede variar entre 45 y 46 pesos por kilo, sin que esto represente una diferencia suficiente para reducir los precios al consumidor final.
Comerciantes señalan que los costos de alimentación, transporte y mantenimiento del ganado continúan elevados, lo que limita cualquier posibilidad de ajuste a la baja. Esta situación complica aún más el panorama, sobre todo para quienes llevan poco tiempo en el negocio y han tenido que enfrentar temporadas de baja demanda desde el inicio de sus operaciones.
La competencia entre carnicerías también influye en la reducción de márgenes de ganancia. En el centro y colonias existen numerosos puntos de venta que disputan a los mismos clientes, lo que obliga a realizar pequeños ajustes en los precios de algunos productos, aunque sin margen suficiente para aplicar descuentos más agresivos.
Pese al contexto adverso, los vendedores confían en que la situación mejore una vez concluida la Cuaresma. Tradicionalmente, los meses previos a las festividades de mayo y a las ferias regionales generan un repunte en el consumo, impulsado por reuniones familiares, celebraciones y eventos públicos que reactivan la economía local. Para el sector, la expectativa es que ese periodo marque el inicio de una recuperación en las ventas de carne de cerdo.
