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De la redacción
El Buen Tono

Un grupo de veteranos del histórico programa Apolo ha expresado su frustración por el ritmo actual del regreso de Estados Unidos a la Luna, en medio del desarrollo de la misión Artemis, que busca establecer una presencia permanente en el satélite natural.

La ingeniera jubilada JoAnn Morgan, quien fue la única mujer en el cuarto de control durante el lanzamiento del Apolo 11 en 1969, recordó con molestia la cancelación de los últimos alunizajes del programa Apolo durante la administración de Richard Nixon, debido a recortes presupuestarios, riesgos operativos y cambios de prioridades. A sus 85 años, afirma seguir sintiéndose decepcionada por la pausa en la exploración lunar tripulada.

“Solo estoy tratando de seguir con vida para poder ver que realmente volvemos y ponemos un pie en la Luna”, declaró en entrevista. “Tengo 85 años y todavía me siento estafada después de 53 años”.

El programa Apolo concluyó en 1972 con la misión Apolo 17, dejando una época que aún es recordada por ingenieros y astronautas que participaron en la carrera espacial. Hoy, varios de ellos observan con preocupación la lentitud del programa Artemis, que ha tenido avances más espaciados en comparación con las misiones del siglo pasado.

Charlie Mars, de 90 años y exintegrante del equipo de módulos lunares, reconoció que la pasión de aquella era ya no es la misma. “Como era la primera vez, había mucha energía. Hoy no es igual”, comentó.

Uno de los cambios más significativos en el nuevo programa es la mayor participación de mujeres en roles clave. La dirección de lanzamiento está a cargo de Charlie Blackwell-Thompson, mientras que la astronauta Christina Koch forma parte de la tripulación de Artemis II, destacando por su récord de 328 días consecutivos en órbita.

Por su parte, el nuevo administrador de la NASA, Jared Isaacman, impulsa una aceleración en el calendario de lanzamientos, con el objetivo de reducir los tiempos entre misiones y fortalecer la competencia espacial internacional. Su plan incluye nuevas pruebas en órbita terrestre y el desarrollo de una futura base lunar con apoyo de vehículos exploradores y sistemas automatizados.

El objetivo inmediato de la NASA es regresar a la superficie lunar antes de 2030, en una nueva etapa de competencia con China, que también ha anunciado planes de exploración tripulada.

Mientras tanto, veteranos del Apolo como Charlie Duke consideran que el entusiasmo podría revivir con los primeros aterrizajes exitosos de Artemis. “Creo que millones de personas lo van a ver. Yo también lo veré si todavía sigo aquí”, señaló.

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