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México, D.F.- Cada viernes y sábado Karen y Bertha eran explotadas sexualmente durante 21:00 horas por María Alejandra Gil Cuervo presidenta de la Asociación en Pro Apoyo a Servidores (APROASE, A.C.) y una red de padrotes de Tlaxcala y Puebla en Sullivan.

La explotación no era diferente de lunes a jueves, pues debían cumplir 17 horas en las que tenían relaciones sexuales con 10 ó 30 hombres a los que les cobraban 500 pesos.

$500 cobraban por cada relación sexual y pagaban cuotas hasta de $9 mil

Al día entregaban una cuota que oscilaba entre los cinco mil y nueve mil pesos que era repartida entre Alejandra Gil, quien se hacía llamar “La Madrota Buena”, para su asociación y derecho de piso; los lenocidas y el Hotel Marín en donde atendían a los clientes.

Alejandra Gil y su hijo Omar Sayún, además de vigilar que se cumplieran sus horarios, que no escaparan, trasladarlas al hotel en una camioneta Suburban roja cuando el taxista que trabajaba para ellos no podía ir, daban aviso a sus padrotes si las mujeres hacían algo mal para que las golpearan.

Ambas mujeres relataron que Alejandra era fanática de la brujería. Las llevaba constantemente a “hacerse limpias”, además de rociar líquidos en la banqueta donde se prostituían para prender fuego con la finalidad de “que tuvieran muchos clientes”.

Karen, Bertha y otra víctima procedente de Aguascalientes son las principales denunciantes de Gil y su hijo Omar, a quien se le dictó auto de formal prisión.

 

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