

Agencias
Internacional.- La tensión en Medio Oriente escaló de forma abrupta este sábado tras el inicio de la operación militar conjunta lanzada por Estados Unidos e Israel contra Irán, una ofensiva que Washington y Tel Aviv describieron como un intento por “eliminar la amenaza existencial” que, aseguran, representa la República Islámica. La operación, denominada Rugido del León, provocó una inmediata respuesta iraní y abrió un nuevo frente de confrontación directa en la región.
Columnas de humo en Teherán
Desde las primeras horas del sábado comenzaron a registrarse explosiones en Teherán y otras ciudades estratégicas. Columnas de humo se elevaron sobre el barrio Pasteur, donde se ubican la residencia del líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, y la sede presidencial. Medios israelíes señalaron que entre los objetivos figuraban instalaciones vinculadas al liderazgo político y militar iraní.
Las autoridades iraníes denunciaron que uno de los bombardeos alcanzó una escuela en la provincia de Hormozgán, dejando al menos 40 estudiantes muertos. Las imágenes difundidas por agencias internacionales muestran edificios colapsados, equipos de rescate y escenas de pánico en distintas zonas urbanas.
La respuesta de Irán
Horas después, Teherán activó su contraofensiva. La Guardia Revolucionaria confirmó el lanzamiento de misiles y drones contra “centros militares y de seguridad” de Israel y contra bases estadounidenses en la región. Entre los objetivos señalados se encuentra el cuartel general de la Quinta Flota de Estados Unidos en Baréin, así como instalaciones en Catar y Emiratos Árabes Unidos.
Las sirenas antiaéreas sonaron en Jerusalén y otras ciudades israelíes mientras se reportaban interceptaciones en el cielo. En Emiratos Árabes Unidos se confirmó al menos una víctima mortal tras los impactos.
Impacto regional y aéreo
El conflicto ya tiene repercusiones más allá del campo militar. Eurocontrol informó que más de 1,100 vuelos se vieron afectados por el cierre parcial del espacio aéreo en distintas rutas hacia Medio Oriente. Países del Golfo activaron protocolos de seguridad y no descartaron una respuesta adicional si los ataques continúan.
Un escenario de alto riesgo
El presidente Donald Trump y el primer ministro Benjamín Netanyahu sostienen que la operación busca frenar las capacidades nucleares y misilísticas de Irán y debilitar al régimen. Teherán, por su parte, prometió una respuesta “ilimitada y sin líneas rojas”.
Con intercambios directos entre potencias regionales y bases estadounidenses bajo fuego, la posibilidad de una expansión del conflicto es real. El riesgo no solo es militar: una escalada prolongada podría afectar rutas energéticas estratégicas y generar un impacto significativo en la economía global.
El desarrollo de las próximas horas será clave para determinar si la confrontación se contiene o si la región entra en una fase aún más inestable y prolongada.
