Donald Trump alzó la cabeza hacia el cielo y proclamó: “Soy el elegido”. El vídeo inundó las redes como una broma, una nueva salida de tono del mandatario. Pero esa “profecía” circula hace años entre sus votantes evangélicos, y se ha colado en su discurso justo a tiempo para su campaña de reelección.

El comentario de Trump, pronunciado este miércoles durante una improvisada conferencia de prensa, parecía a simple vista una forma extravagante de promover su argumento de que solo él se ha atrevido a hacer frente a las prácticas comerciales de China, después de décadas de inacción por parte de sus predecesores en EU.

Pero, poco antes, Trump había dado las gracias en Twitter a un comentarista de extrema derecha, Wayne Ally Root, por haberle descrito como el “Rey de Israel” y como alguien que, para los judíos israelíes, representa algo parecido al “segundo advenimiento de Dios”.

Ese discurso no es nuevo entre los votantes evangélicos blancos de Trump, un grupo cuyo apoyo incondicional ha supuesto un balón de oxígeno para un Presidente que se siente infravalorado por buena parte de la población, y que quiere convertir su ferviente respaldo a Israel en un punto clave de su campaña de reelección en 2020.

“El comentario de Trump no es una simple broma: refleja ideas que llevan tiempo expresando algunos líderes religiosos, que consideran que Trump ha sido seleccionado por Dios para liderar este país”, dijo a Efe una experta en política y religión en la Universidad del Sur en Sewanee (Tennessee), Andrea Hatcher.