Washington.- El vicepresidente saliente de Estados Unidos, Mike Pence, se convirtió este viernes en el responsable gubernamental estadounidense de mayor rango que recibe la vacuna de la COVID-19, mientras el presidente Donald Trump sigue sin aclarar si se la pondrá y cuándo.

“No he sentido nada. Bien hecho”, dijo Pence en un acto en la Casa Blanca, donde le pusieron la primera dosis de la vacuna a él, a su esposa Karen y al director general de salud pública del Gobierno estadounidense, Jerome Adams.

Pence dejó que las cámaras de televisión grabaran mientras los doctores le ponían la vacuna, en un intento de generar confianza en la eficacia y seguridad del preparado desarrollado por Pfizer y su socio alemán BioNtech.

Esa vacuna es la primera aprobada en Estados Unidos y empezó a suministrarse este lunes, y el gesto de Pence tenía como objetivo disipar las dudas de algunos estadounidenses justo cuando se espera que el Gobierno dé luz verde a un segundo preparado, el de Moderna.

“El pueblo estadounidense puede estar seguro: tenemos una, y quizá en cuestión de horas dos, vacunas seguras y efectivas para ustedes y sus familias”, garantizó Pence, que describió ese logro como un “milagro médico”.

El vicepresidente dijo que espera que la vacuna de Moderna quede aprobada “más tarde en la jornada de hoy”, cuando podría recibir la luz verde formal del ente regulador del país, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, en inglés).

Obama y Clinton se vacunarán pronto en público

El presidente electo de EU, Joe Biden, que llegará al poder el 20 de enero, también planea ponerse la primera dosis de la vacuna la semana que viene en un acto público, y el principal epidemiólogo del Gobierno estadounidense, Anthony Fauci, ha prometido hacerlo pronto y ante las cámaras.