

AGENCIA
Nacional.- La difusión de un video en redes sociales exhibiendo la forma en que una enfermera del Instituto Mexicano del Seguro Social toma la presión arterial a un paciente ha generado una oleada de críticas y cuestionamientos sobre la calidad del servicio que se brinda a los derechohabientes.
En las imágenes se observa a la trabajadora de la salud sentada, aparentemente desganada, mientras el paciente permanece de pie durante la medición, una práctica que contraviene los protocolos médicos básicos para obtener lecturas confiables. Especialistas señalan que la presión arterial debe tomarse con el paciente en reposo, sentado correctamente y con el brazo a la altura del corazón, condiciones indispensables para evitar diagnósticos erróneos.
El hecho ha provocado molestia entre usuarios, quienes consideran que este tipo de actitudes reflejan negligencia, falta de profesionalismo y una preocupante normalización de la mala atención dentro de algunas unidades médicas. La toma incorrecta de signos vitales, aunque parezca un detalle menor, puede derivar en tratamientos inadecuados y poner en riesgo la salud de los pacientes, especialmente en casos de hipertensión.
Hasta el momento, el IMSS no ha informado si se inició algún procedimiento interno ni ha aclarado en qué clínica ocurrieron los hechos. La ausencia de una postura oficial refuerza la percepción de impunidad y de escasa supervisión del personal.
Este episodio vuelve a poner sobre la mesa una problemática recurrente: La distancia entre los discursos institucionales sobre calidad y humanismo en la atención médica, y la realidad que enfrentan diariamente miles de derechohabientes en los servicios de salud pública.
Es una de tantos “profesionistas” que solo terminaron una carrera por la conveniencia del dinero y de emplearse en una buena empresa, sin interesarles nada más que sus salarios y su conveniencia.
¡Pero el servicio es MEJOR que en Dinamarca!
