

AGENCIA
Estado de México.– La violencia contra los animales volvió a exhibir una preocupante normalización en municipios mexiquenses, luego de que en Metepec un hombre, presuntamente entrenador de perros, fuera captado golpeando a un pastor alemán con el puño cerrado mientras lo cepillaba, un acto que ha desatado indignación y cuestionamientos sobre la ética en este tipo de actividades.
Las imágenes difundidas en redes sociales no solo evidencian el maltrato, sino que abren un debate sobre quiénes se ostentan como “entrenadores” sin supervisión ni regulación efectiva. Lejos de tratarse de un caso aislado, el hecho refleja una práctica que, bajo el disfraz de adiestramiento, puede ocultar conductas violentas y abusivas.
A pesar de la viralización del video y la presión social, la Fiscalía mexiquense no ha recibido una denuncia formal, lo que ha impedido actuar contra el agresor. Esta situación deja en evidencia un vacío entre la indignación pública y la acción legal, permitiendo que el presunto responsable continúe sin consecuencias inmediatas.
En contraste, en San Mateo Atenco, otro caso aún más grave, que involucra maltrato animal y abuso sexual contra un perro, sí derivó en la detención de un individuo, quien permanece a la espera de que un juez defina su situación jurídica.
Ambos hechos ocurren en un contexto donde recientemente se aprobó la Ley de Protección, Cuidado y Bienestar Animal del Estado de México, que contempla sanciones económicas, arrestos y penas de hasta 15 años en casos de extrema crueldad. Sin embargo, los casos recientes exhiben que la legislación, por sí sola, resulta insuficiente si no se acompaña de denuncias formales, vigilancia efectiva y una cultura de respeto hacia los animales.
La agresión en Metepec, particularmente por tratarse de alguien que supuestamente se dedica al cuidado y entrenamiento canino, agrava el panorama y plantea una pregunta incómoda: ¿Quién vigila a quienes dicen formar y cuidar a los animales? 🐕⚠️
