

AGENCIA
Cuba.- El arribo del primer barco de una flotilla internacional cargada con suministros médicos, alimentos y paneles solares marcó un nuevo episodio en la crisis que enfrenta Cuba, agravada por la escasez de combustible y los constantes apagones en la isla.
La embarcación camaronera Maguro atracó en el puerto de La Habana tras un retraso de tres días, luego de enfrentar condiciones climáticas adversas durante su travesía desde México. A su llegada, activistas a bordo rebautizaron simbólicamente el barco como “Granma 2.0”, en referencia al histórico yate utilizado por el líder revolucionario Fidel Castro.
Durante el arribo, los participantes desplegaron pancartas con mensajes como “Let Cuba live” y consignas contra el bloqueo, mientras en tierra simpatizantes coreaban consignas en apoyo a la isla.
La flotilla forma parte del “Convoy Nuestra América”, una iniciativa internacional que busca entregar cerca de 50 toneladas de ayuda humanitaria mediante envíos marítimos y aéreos procedentes de Europa, América Latina y Estados Unidos. Se prevé la llegada de al menos dos embarcaciones adicionales en los próximos días.
Los organizadores señalan que la misión pretende aliviar la situación que enfrenta la población cubana ante lo que califican como un bloqueo de combustible impulsado por el gobierno de Donald Trump, lo que ha profundizado la crisis energética.
Cuba ha enfrentado al menos siete apagones nacionales desde 2024, dos de ellos en la última semana, debido al deterioro de su infraestructura eléctrica y la escasez de petróleo. La situación ha provocado interrupciones constantes en el suministro de energía, alzas en el costo del combustible, fallas en el transporte público y acumulación de basura en diversas ciudades.
El barco partió desde la península de Yucatán con 32 personas a bordo, entre activistas de distintos países, quienes destacaron la importancia de la solidaridad internacional ante la crisis que vive la isla.
No obstante, la iniciativa ha generado críticas, principalmente de exiliados cubanos en Estados Unidos, quienes consideran que se trata de un acto con tintes políticos que beneficia al gobierno cubano más que a la población.
Mientras tanto, el gobierno de Cuba atribuye las dificultades económicas y energéticas al embargo comercial y las restricciones impuestas por Washington, en un contexto de creciente tensión política y humanitaria en la región.
