

De la Redacción
El Buen Tono
Córdoba.- La violencia en Córdoba no da tregua. En menos de una semana, el municipio ha sido escenario de una serie de ejecuciones que confirman una escalada delictiva sostenida, sin que el gobierno municipal emita una postura clara o una estrategia visible para contenerla.
El hecho más reciente ocurrió este martes, cuando un taxista fue ejecutado a balazos en el fraccionamiento Colinas de Santa Fe, conocido como Homex. El ataque, directo y a plena luz del día, provocó pánico entre vecinos y una fuerte movilización policiaca, sin que se reportaran personas detenidas.
Este homicidio se suma al ocurrido días antes en la colonia Los Cerezos, donde un hombre fue ejecutado, así como a otro asesinato registrado en los límites entre Córdoba y Fortín, ampliando el radio de la violencia hacia zonas colindantes.
A esta cadena de crímenes se agrega el hallazgo, el pasado 14 de febrero, de un cuerpo acompañado de un narcomensaje dirigido a David Flores Cervantes, alias “El Gavilán”, en el que se le señala directamente por presuntas prácticas de extorsión. El mensaje, atribuido al crimen organizado, marcó un punto de quiebre al exhibir públicamente a un alto funcionario municipal.
De acuerdo con reportes ciudadanos y recuentos policiales, los homicidios recientes presentan un patrón de ataques directos, cometidos en distintos puntos del municipio y en lapsos muy cortos, lo que refuerza la percepción de que la violencia se encuentra fuera de control.
A ello se suma el silencio de actores políticos locales, incluidos los diputados Juan Tress Zilly y Zenyazen Escobar García, quienes tampoco han fijado postura ante la ola de asesinatos. La ejecución del taxista en Homex, junto con los homicidios en Los Cerezos y en los límites de Córdoba–Fortín, confirma que la violencia ya no es un hecho aislado. Bajo la actual administración municipal, los crímenes se acumulan, los mensajes del crimen organizado se hacen visibles y la autoridad local permanece en silencio.
El mensaje es claro: de no someterse a esta tesitura, el gobierno de Manuel Alonso Cerezo enfrentará un escenario aún más grave: la pérdida de elementos y el debilitamiento progresivo de su estructura, mientras la violencia continúa marcando la agenda en las calles de Córdoba.
