JavaScript must be enabled in order for you to see "WP Copy Data Protect" effect. However, it seems JavaScript is either disabled or not supported by your browser. To see full result of "WP Copy Data Protector", enable JavaScript by changing your browser options, then try again.
PUBLICIDAD
publicidad
PUBLICIDAD

Adriana Estrada
El Buen Tono

Orizaba.- Se rompe el silencio de la noche de Jueves Santo, las calles se convierten en un camino de peregrinación, donde feligreses recorren los templos históricos de la ciudad para cumplir con una de las tradiciones más arraigadas de la Semana Santa: la Visita de las 7 iglesias. Más que un simple recorrido, para la Iglesia católica representa un acto de acompañamiento a Jesús en su momento de mayor agonía.

¿CÓMO NACE ESTA TRADICIÓN?
La tradición tiene sus raíces en la España del siglo XVI, aunque su simbología se basa en los pasajes bíblicos de la Pasión de Cristo. Con la llegada de la Colonia, la evangelización trajo esta costumbre a México, y ciudades como Orizaba la adoptaron con fervor.
La práctica conmemora el camino de Jesús desde el Monte de los Olivos, donde fue apresado, hasta su crucifixión. Históricamente, surgió como un recordatorio de los siete desplazamientos que realizó Jesús durante su Pasión: del Cenáculo al Huerto de Getsemaní, del Huerto a la casa de Anás, de Anás a Caifás, de Caifás al Pretorio, de Herodes a Pilato, y finalmente, el camino al Gólgota.
Cada visita a un templo representa uno de estos momentos de soledad y sufrimiento.

¿EN QUÉ CONSISTE?
No es paseo turístico, sino ejercicio espiritual. Después de la Misa de la Cena del Señor, se realiza la reserva del Santísimo Sacramento en un lugar especial llamado «Altar de Reposo» o «Monumento».
Los fieles recorren siete templos, el objetivo es meditar y acompañar a Jesús que, según la tradición, pidió a sus discípulos que velaran con él mientras oraba en el Huerto de Getsemaní.
En cada iglesia, los visitantes suelen rezar un Credo, un Padre Nuestro o reflexionar sobre una de las «Siete Palabras» o sobre el momento específico de la Pasión asociado a esa parada. En Orizaba, este recorrido adquiere un matiz especial debido a la cercanía entre los templos y la majestuosidad de los recintos, que abren sus puertas con iluminación tenue y arreglos florales.

¿POR QUÉ SE HACE?
El fundamento está en el Evangelio de Mateo 26, 40, donde Jesús regresa con sus discípulos y los encuentra dormidos, preguntándoles: «¿Ni siquiera han podido velar una hora conmigo?».
Por lo tanto, la visita es un acto de reparación y acompañamiento. Los fieles buscan consolar a Cristo en su soledad, agradecer el Sacramento de la Eucaristía, instituido durante la Última Cena, y meditar sobre el sufrimiento previo a la crucifixión. Es también una forma simbólica de realizar un acto de misericordia espiritual.

¿QUIÉNES LO PUEDEN HACER?
La tradición es universal dentro del catolicismo, por lo que cualquier persona puede realizarla, independientemente de su edad o condición. Es común ver a familias completas recorriendo las calles, desde niños que acompañan a sus padres hasta adultos mayores que participan con devoción. Para quienes no son católicos, el recorrido suele ser oportunidad para admirar el valor arquitectónico y artístico de las parroquias.
LOS TEMPLOS DE ORIZABA
Orizaba, conocida como la «Ciudad de las Aguas Alegres», así como también “Pluviosilla”, cuenta con un Centro Histórico que alberga un número considerable de templos religiosos.
Aunque la tradición marca siete, la cercanía geográfica permite a los fieles elegir entre una amplia gama.
Algunos de los templos que suelen incluirse en las rutas tradicionales son la Catedral de San Miguel Arcángel, la Iglesia de Nuestra Señora del Carmen, la Iglesia de San Juan de Dios, el exconvento de Santa María de Guadalupe, el templo de San José de Gracia, la Iglesia del Calvario y la capilla de Santa Gertrudis, entre otros.

CANAL OFICIAL PUBLICIDAD