

DE LA REDACCIÓN
EL BUEN TONO
cdmx.- Este 20 de abril, el calendario musical se detiene para honrar a la voz más prodigiosa que ha dado este país: José Rómulo Sosa Ortiz, conocido universalmente como José José. El establecimiento de este día no fue obra de un decreto oficial, sino de la voluntad popular de sus seguidores, quienes eligieron esta fecha inspirados en el emblemático tema “Me vas a echar de menos”, que en una de sus estrofas menciona: “Y cada 20 de abril… recordará nuestro amor”.
A años de su partida física, el legado de “El Príncipe de la Canción” se mantiene intacto. En las calles de Córdoba y Orizaba, su música sigue resonando en hogares, taxis y centros de reunión, demostrando que su técnica vocal, su fraseo impecable y la carga emocional de sus interpretaciones no tienen comparación en la balada en español.
José José no sólo fue un cantante; fue un fenómeno sociológico que acompañó los triunfos y derrotas sentimentales de millones. Desde su histórica presentación de “El Triste” en el Festival OTI de 1970, el intérprete se convirtió en un estandarte de la cultura mexicana. En 2026, plataformas digitales reportan que sus temas siguen acumulando millones de reproducciones, siendo “Gavilán o Paloma”, “El Amar y el Querer” y “Lo Pasado, Pasado” las más escuchadas por las nuevas generaciones.
Expertos musicales señalan que la vigencia de su obra radica en la honestidad de su interpretación. José José cantaba desde la vulnerabilidad, permitiendo que el público se identificara con su dolor y su resiliencia.
Este lunes, diversas estaciones de radio y redes sociales se han inundado con maratones de sus éxitos. Para los veracruzanos, la figura de José José es recordada con especial cariño, pues siempre mostró un vínculo estrecho con su público en el estado, donde sus presentaciones solían ser llenos totales que se extendían hasta la madrugada.
En el Día Internacional de José José, la celebración es simple pero profunda: volver a poner un disco, subir el volumen y recordar que, aunque el hombre se fue, el Príncipe es eterno.
