

Laura A. García
El Buen Tono
Amatlán.- Una fuga de agua de considerable magnitud, que se localiza en la parte posterior de la parroquia de Paraje Nuevo, se convirtió en el símbolo de la crisis hídrica y la flojera institucional que afecta los residentes.
Mientras miles de litros del vital líquido se desperdician por segundo, decenas de familias en la congregación carecen de suministro constante en sus hogares, lo que deteriora su calidad de vida.
Vecinos afectados documentaron y reportaron la fuga, por la cual estiman se pierden varios litros por segundo, lo que se traduce en un derroche diario de un recurso cada vez más escaso.
A pesar de las reiteradas solicitudes de reparación, la administración municipal que encabeza Luis Arturo Figueroa Vargas, es omiso, lo que también es corrupción, para hacer las intervenciones necesarias y solucionar el problema.
“Es un insulto ver desperdiciar el agua día y noche por la calle, mientras nuestros tinacos están vacíos y tenemos que comprarla con los piperos o recorrer largas distancias para abastecernos y cubrir nuestras necesidades”, denunció una vecina.
La situación evidencia una falla doble en la gestión pública, la incapacidad para mantener la infraestructura básica en condiciones operativas y la falta de una respuesta eficiente para garantizar un servicio elemental.
El desperdicio continuo representa una pérdida económica y ambiental, pero también agrava la escasez para la comunidad.
La preocupación de los ciudadanos es mayor porque siguen pasando los días y la administración se irá sin reparar la fuga que existe actualmente.
Los habitantes de Paraje Nuevo exigieron una solución inmediata y transparente, cuestionaron la priorización de obras y gastos de un ayuntamiento que ignora una urgencia.
La fuga sigue abierta, el agua se desperdicia y los grifos en las casas siguen secos, en un recordatorio cotidiano de la deuda en servicio y atención que tiene el gobierno municipal con sus ciudadanos desde hace cuatro años.
