

De la Redacción
El Buen Tono
El regreso de Manny Pacquiao al centro de atención tras la cancelación de su pelea con Rolly Romero ha reactivado un nombre que nunca se ha ido del todo: Floyd Mayweather Jr. La pelea, que estaba prevista para marzo de 2026, quedó cancelada y abrió la puerta a una posibilidad que los fanáticos soñaban: una revancha entre dos leyendas del boxeo.
Casi 11 años después de su icónico combate en 2015, Mayweather mantiene su estatus como un imán económico del deporte gracias a exhibiciones y eventos especiales, incluyendo un posible encuentro con Mike Tyson aún sin fecha ni sede. La historia inconclusa con Pacquiao —quien perdió aquel combate por decisión unánime y con rumores de lesión en el hombro— sigue siendo un atractivo para el público.
Pacquiao regresó al ring en julio tras casi cuatro años de retiro, empatando con Mario Barrios y demostrando que, aunque su velocidad ha cambiado, su instinto sigue intacto. La caída de la pelea con Romero confirma que el filipino busca rivales que sumen relevancia y espectáculo.
Una revancha con Mayweather no enfrenta obstáculos de organismos ni mandatorios, convirtiéndose en la opción más natural para un encuentro que, más allá de lo deportivo, promete ser un verdadero fenómeno mediático y comercial. Dos leyendas, un legado y la oportunidad de cerrar una historia que el tiempo no ha logrado apagar.
