

De la redacción
El Buen Tono
Más de mil pasajeros pasaron la noche varados en el aeropuerto internacional de Ámsterdam debido a la intensa nieve y las bajas temperaturas que han afectado a gran parte de Europa. El Aeropuerto de Schiphol instaló cientos de camas de campaña y ofreció desayunos a los viajeros mientras intentaba despejar las pistas y descongelar los aviones. Al menos 800 vuelos fueron cancelados, aunque la aerolínea KLM informó que las filas comenzaron a disminuir gracias a avisos previos a los pasajeros.
Las redes ferroviarias y carreteras holandesas también sufrieron severos retrasos, con atascos de hasta 700 kilómetros y menos trenes en operación debido a las condiciones. El operador NS recomendó posponer viajes y extremar precauciones.
En París, la nieve cubrió calles, parques y zonas turísticas, incluyendo la Torre Eiffel y el Museo del Louvre, mientras más de 100 vuelos fueron cancelados en el aeropuerto Charles de Gaulle y unos 40 en Orly. Autoridades recomendaron trabajar desde casa y restringieron el uso de camiones y autobuses escolares. Trenes nacionales, internacionales y Eurostar enfrentaron retrasos.
Berlín registró un respiro para algunos habitantes, ya que la electricidad comenzó a reabastecerse tras cuatro días de interrupciones por un presunto ataque a líneas de alta tensión.
En Suecia y Finlandia, las ciudades también sintieron el impacto del clima extremo. Gotemburgo detuvo los tranvías debido a los bancos de nieve que representaban riesgo vial, y en Helsinki, los autobuses diésel presentaron cancelaciones y retrasos por dificultades para arrancar en el frío.
La ola de frío sigue afectando la movilidad y la vida diaria de millones de europeos, dejando una Europa prácticamente paralizada por nieve, hielo y bajas temperaturas.
