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De la redacción
El Buen Tono

La compañía espacial Blue Origin enfrentó un nuevo tropiezo en su programa orbital, luego de que confirmara que, aunque logró recuperar con éxito el cohete New Glenn tras su lanzamiento del domingo 19 de abril, el satélite de su cliente no fue colocado en la órbita correcta.

El despegue se realizó desde Cabo Cañaveral, Florida, a las 7:25 de la mañana, logrando un hito importante para la empresa fundada por Jeff Bezos: la reutilización del propulsor del New Glenn, que fue recuperado en el océano Atlántico alrededor de 10 minutos después de la separación de etapas.

Sin embargo, el resultado final de la misión no fue el esperado.

El director ejecutivo de Blue Origin, Dave Limp, reconoció en la red social X que, aunque la recuperación del cohete fue exitosa, la misión no cumplió su objetivo principal.

“Aunque estamos complacidos con la recuperación nominal del propulsor, claramente no entregamos la misión que nuestro cliente quería, y que nuestro equipo esperaba”, señaló.

De acuerdo con la empresa, uno de los motores no generó el empuje suficiente para alcanzar la órbita prevista, lo que provocó que el satélite quedara en una trayectoria incorrecta. Blue Origin informó que ya investiga la anomalía para aplicar correcciones en futuros lanzamientos.

El satélite pertenece a AST SpaceMobile, compañía que se mantiene en comunicación con Blue Origin, mientras ambas partes analizan el impacto del fallo. Tras conocerse el incidente, las acciones de AST SpaceMobile registraron una caída de 5.30% en el mercado Nasdaq.

La misión también representó un avance técnico relevante para la empresa, al tratarse de la primera reutilización del propulsor del New Glenn, un sistema de casi 98 metros de altura, diseñado para reducir costos en vuelos orbitales. Hasta ahora, solo SpaceX había logrado consolidar este tipo de reutilización de manera constante.

Aunque la segunda etapa del cohete logró salir al espacio, no consiguió colocar el satélite en la órbita planeada, lo que convierte este vuelo en un resultado mixto para la compañía.

La reutilización del New Glenn es considerada clave para la viabilidad económica de Blue Origin, que busca posicionarse en futuras misiones de gran alcance, incluyendo proyectos de la NASA como la misión Escapade a Marte, enfocada en el estudio del viento solar y la pérdida atmosférica del planeta rojo.

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