

La invasión de banquetas en el primer cuadro, en una zona colapsada por taxis colectivos, expone el desorden y la tolerancia institucional heredada del gobierno de Gerardo Rosales Victoria.
Nayeli Ríos
El Buen Tono
Fortín, Ver.– El regreso del ambulantaje al centro de la ciudad confirma el desorden administrativo que dejó la gestión de Gerardo Rosales Victoria, periodo en el que se permitió la ocupación ilegal del espacio público y cuyas consecuencias hoy afectan de manera directa la movilidad y el orden urbano en el primer cuadro de Fortín.
Carretilleros se instalaron nuevamente sobre banquetas y vialidades estratégicas bajo el pretexto de la temporada decembrina, pero una vez concluido ese lapso no fueron retirados, lo que consolidó una ocupación permanente sin autorización y evidenció la ausencia de control sobre el comercio informal.
La venta de dulces, semillas y otros productos en zonas saturadas ha provocado obstrucción al paso peatonal, incremento del caos vial y conflictos con usuarios del transporte público, particularmente en áreas donde operan taxis colectivos, sin que exista una acción efectiva para recuperar los espacios invadidos.
