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Alejandro Aguilar
El Buen Tono

Eduardo Porfirio Patiño Leal, Obispo Emérito de la Diócesis de Córdoba, hizo un llamado a mirar más allá de la conversión personal y enfocarse en los “pecados estructurales” que aquejan a la sociedad.

Alejandro Aguilar
El Buen Tono

Córdoba, Ver.— Al iniciar el tiempo de Cuaresma, la Iglesia no solo convoca a la reflexión individual, sino a un examen de conciencia colectivo sobre las injusticias que normaliza la sociedad, así lo expresó Eduardo Porfirio Patiño Leal, Obispo Emérito de la Diócesis de Córdoba, quien durante su mensaje de este miércoles de Ceniza puso énfasis en la necesidad de sanar un entorno que describió como profundamente “enfermo”.

En la homilía, Patiño Leal subrayó que, si bien los fieles suelen enfocarse en los pecados personales, existe una dimensión social del mal que requiere atención urgente. Señaló que las acciones individuales se ven rebasadas por dinámicas globales de violencia y descomposición.

“Muchas veces nosotros estamos en otra parte. Entonces los pecados gigantes y estructurales de la sociedad en sí, el rechazo de gente que no tiene fe, el ego, la mentira, las traiciones, y todo eso que se da a nivel global, pues también es un pecado social muy difícil, que de una u otra manera nos afecta a todos”, advirtió.

El obispo emérito utilizó un lenguaje crudo para describir la realidad actual, contrastando la hipocresía de los discursos con la crudeza de los hechos violentos en el mundo. Cuestionó la incongruencia de una humanidad capaz de convivir con la tragedia.

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