

Efraín Hernández
El Buen Tono
Córdoba.- En un contexto nacional marcado por la muerte de integrantes de la Guardia Nacional durante los hechos violentos del domingo, la conmemoración del Día de la Bandera en este municipio transcurrió sin que el lábaro patrio fuera colocado a media asta.
La determinación —atribuida a la administración encabezada por Manuel Alonso Cerezo— desató inconformidad por la ausencia de un gesto de respeto hacia quienes perdieron la vida en cumplimiento de su deber.
A través de conversaciones difundidas en redes y servicios de mensajería, ciudadanos reprocharon al ayuntamiento no haber aplicado el procedimiento correspondiente. En esos intercambios se recordó que el izamiento a media asta constituye una señal universal de duelo y solemnidad, y que el protocolo indica elevar la enseña hasta el tope del mástil antes de descenderla a la mitad, como manifestación de pesar ante tragedias o pérdidas de relevancia nacional.
La crítica se intensifica al considerar que la estructura local de seguridad incluye mandos con formación naval, ligados a la Secretaría de Marina, con presencia en áreas estratégicas como corporación preventiva y vialidad. Pese a esa experiencia castrense, no hubo corrección ni orientación para cumplir con una formalidad básica en una fecha cívica de alta exposición pública.
Tampoco se emitió pronunciamiento contundente desde el gobierno municipal para expresar solidaridad con las familias afectadas. Para distintos sectores, la falta de ese acto simbólico proyecta desinterés institucional frente a un escenario nacional complejo que exigía sensibilidad política y apego a normas ceremoniales.
