De la Redacción
El Buen Tono
PASO DEL MACHO.- La reciente aparición de las chicatanas en diversas zonas de la región ha movilizado a decenas de personas quienes desde antes del amanecer recorren caminos y terrenos abiertos para recolectar estas hormigas voladoras, que emergen de sus nidos subterráneos tras las primeras lluvias intensas del año.
Desde las cuatro de la mañana, grupos de pobladores, en su mayoría con linternas y cubetas, se internan en potreros y orillas de monte bajo para capturar los insectos, pues la jornada se extiende apenas unas horas antes de que desaparezcan.
“Si no sales temprano, ya no encuentras”, comentó un habitante de Paso del Macho mientras separaba los ejemplares de mayor tamaño, desechando alas y restos de tierra en una tradición que ha sido transmitida por generaciones.
Una vez capturadas, las hormigas son sometidas a un proceso de limpieza y tostado en comal, lo que intensifica su aroma y sabor ahumado, y en la región son utilizadas principalmente para la elaboración de salsas tradicionales, tamales o quesadillas rellenas.
La preparación más codiciada es la salsa de chicatana, que combina el insecto molido con chiles secos, ajo y sal, y es apreciada por su perfil terroso y ligeramente picante, aunque para los no iniciados su textura crujiente resulta exótica.
Esta práctica fusiona el aprovechamiento del entorno con la gastronomía regional, manteniendo viva una herencia que depende del ciclo natural de la temporada de lluvias.
En Huatusco, la comercialización de este producto de temporada ya comenzó en los alrededores del mercado Benito Juárez, donde comerciantes locales ofrecen el insecto tanto a habitantes de la región como a visitantes que buscan degustar uno de los ingredientes más representativos de la cocina veracruzana.
El precio del kilogramo de chicatana oscila entre los 700 y 800 pesos, mientras que quienes desean adquirir cantidades menores pueden encontrarlas en vasos con costos que van de los 60 a los 80 pesos.
La venta suele mantenerse durante varias semanas, dependiendo de las condiciones climáticas y de la cantidad de insectos que aparezcan durante la temporada de lluvias.
La recolección y comercialización de este recurso estacional representa un ingreso complementario para varias familias de la región, aunque la mayoría de los recolectores destina la captura al autoconsumo o al trueque entre vecinos.
Con el regreso del sol, la actividad concluye y las chicatanas guardadas pasan a formar parte de la despensa familiar.
Para los visitantes, la sugerencia es animarse a probar un bocado que, más allá de lo insólito, representa siglos de identidad veracruzana y una tradición que une a municipios como Paso del Macho y Huatusco en torno a la temporada de lluvias.
