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De la redacción
El Buen Tono

Hay equipos que ganan y hay equipos que mandan mensaje. En el Gigante de Acero, Cruz Azul hizo ambas cosas. La Máquina derrotó 2-0 a los Rayados de Monterrey y aprovechó la caída de las Chivas ante Toluca para treparse al liderato del torneo. La cima ahora se pinta de azul.

Este Cruz Azul es asfixiante: no deja pensar, obliga a jugar incómodo y con el paso de las jornadas se ha vuelto más maduro, sólido y versátil. Puede presionar alto, replegarse y resistir; y cuando parece tambalear, siempre encuentra cómo sostenerse.

No habían pasado ni cinco minutos cuando Willer Ditta ya brillaba con dos cortes providenciales que evitaron que Rayados pegara primero. Al minuto 12, José Paradela falló un penal, con el arquero “Mochis” Cárdenas adivinando la intención y sosteniendo a su equipo. Pero Cruz Azul no se descompuso y al minuto 19, Rodolfo Rotondi abrió el marcador con un disparo desde fuera del área, desviado por Ricardo Chávez, que descolocó al portero.

El segundo gol llegó con algo de fortuna. Agustín Palavecino tomó el balón, se animó a disparar y, al resbalar, logró impactarlo de manera perfecta para sentenciar el 2-0. Antes, un gol de “Toro” Fernández fue invalidado porque el esférico había salido antes del centro. Monterrey movió piezas —Tecatito Corona, De la Rosa, Uros Durdevic— pero no encontró claridad.

Cruz Azul entiende los tiempos del partido: sabe sufrir y sabe golpear. Por eso hoy es líder. A mitad de semana enfrentará a Santos Laguna, último de la tabla, en una buena oportunidad para que Nicolás Larcamón administre cargas. Monterrey, en cambio, tendrá que recomponerse rápido cuando visite a los Gallos Blancos del Querétaro.

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