

EL BUEN TONO
Orizaba, Ver.— Elementos de la Policía Vial, a cargo de su coordinador titular, César Ignacio Paz Casillas, de Orizaba, vuelven a quedar bajo sospecha de corrupción. Transportistas denunciaron operativos que terminan en arrastres con grúa, multas y presuntas “mordidas” para recuperar sus unidades.
Las quejas surgieron tras un operativo en Avenida Uno, donde varios tráileres se encontraban formados para ingresar a la planta de Heineken México. Según los operadores, los agentes comenzaron a retirar unidades con grúas, argumentando que no podían permanecer en el lugar.
Transportistas aseguran que, tras los aseguramientos, algunos operadores fueron presionados para conseguir fuertes cantidades de dinero a cambio de liberar los vehículos.
El problema se agrava porque, de acuerdo con los propios conductores, los operativos incluso se han realizado en calles que no corresponden a la jurisdicción del municipio de Orizaba, lo que pone en duda la legalidad del actuar de los agentes.
Las denuncias alcanzan al gobierno municipal encabezado por Hugo Chahín Kuri, pues transportistas señalan que estos operativos se repiten constantemente sin control ni sanciones.
Para los operadores, el mensaje es claro: la Policía Vial dejó de ordenar el tránsito y se convirtió en un mecanismo de presión contra el transporte de carga, mientras el Ayuntamiento guarda silencio frente a señalamientos que apuntan a posibles actos de corrupción en plena vía pública.
