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De la Redacción

El Buen Tono

Córdoba.- Un operativo de seguridad, desde las 9:00 horas de este miércoles, en la zona del mercado La Isla, en el que participó la patrulla SP-4326 de la Secretaría de Marina, terminó exhibiendo otro episodio de abuso de poder del gobierno municipal, encabezado por Manuel Alonso Cerezo. Elementos de la Policía Municipal, Marina y Tránsito fueron movilizados, no para combatir la delincuencia, sino para retirar a los autobuses de la línea Metro que estaban estacionados en cajones de ese mercado.
Vecinos pensaron que se trataba de la búsqueda de algún delincuente peligroso, debido al número de elementos. Sin embargo, con el paso de las horas quedó claro que el objetivo era únicamente retirar a las unidades del transporte público. Incluso, después de las 7:00 de la noche los cajones continuaban custodiados por policías, marinos y agentes viales.
Detrás de estas acciones señalan directamente al alcalde cordobés y al empresario transportista Luis Abella Alvarado, quienes mantienen viejas diferencias en el ámbito empresarial del transporte y hacen uso de corporaciones de seguridad.
En el operativo participó personal de Tránsito municipal bajo la dirección del Marino, David Flores Cervantes, conocido como “El Gavilán”, cuyos agentes retiraron unidades y tuvieron resguardada la zona varias horas.
Así, en lugar de buscar la seguridad de la gente, con tal de defender a su “primer damo”, Luis Abella, ante la exhibición de sus nexos con la delincuencia, el gobierno municipal termina usando policías, marinos y agentes viales para intimidar a transportistas, mientras los problemas reales de inseguridad afectan a la población cordobesa.
A este escenario se suma un hecho preocupante, ocurrido mientras se documentaban las acciones del operativo. Elementos de la Secretaría de Marina, encabezados por el capitán Luis Ángel Vargas Miranda, a bordo de la patrulla SP-4326, intentaron intimidar a un reportero que hacía su labor en las inmediaciones del mercado.
Los marinos se acercaron al comunicador y comenzaron a tomarle fotografías, mientras realizaba su cobertura informativa. Posteriormente se le pusieron enfrente con actitud desafiante, en un intento evidente de presión para inhibir su trabajo.
El episodio fue interpretado como otro acto de amedrentamiento, en medio de las publicaciones que han exhibido irregularidades y actos corruptos en la administración.
Con ello, el operativo que originalmente fue presentado como acción de “ordenamiento”, terminó evidenciando el uso político de las corporaciones de seguridad, no sólo contra transportistas, también la prensa que documenta lo que ocurre en el municipio.

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