

Efraín Hernández
El Buen Tono
La administración de Manuel Alonso Cerezo se ha enquistado en la postergación. Pero el reflector apunta con fuerza a dos regidoras: Glorisel Ixmatlahua Rodríguez (mercados) y Nhesma Faride Telis Arano (cultura). Frente al desorden del mercado Revolución, su respuesta ha sido nula.
“La regidora tercera no ha hecho nada”, se lee en el análisis ciudadano. “El cuerpo de regidores no está cumpliendo con su deber. Tal vez sus puestos medios están en otra cosa”.
En ese vacío de autoridad aparece el nombre del Centro de Investigación, Difusión e Implementación sobre Asociaciones Civiles (CIDIAC) y su presidente, Manuel Molina Gómez, quien sentencia: “Se ha permitido que el ambulantaje crezca sin control real”. Y precisa: “Regular no significa dar permiso, regular significa sacar de las calles a ese mercado y reubicar en lugares estratégicos”. Lo que sobra es diagnóstico. Lo que falta es ejecución.
Las cámaras empresariales tampoco se salvan. Molina Gómez las exhibe sin eufemismos: “Hay una actitud cobarde de algunos organismos empresariales, porque se quejan, pero no quieren involucrarse en soluciones reales”. Las invitaciones a mesas de trabajo han sido rechazadas. El resultado: “Quejarse pero no hacer”, resume.
