

EL BUEN TONO
Río Blanco.- Lejos de ser un espacio digno para la atención de la salud, el Hospital Regional del IMSS-Bienestar Río Blanco se convirtió en un símbolo de la descomposición administrativa que azota al sector salud en la región. Mientras la infraestructura colapsa y el personal opera entre ausencias y privilegios, la dirigencia busca un chivo expiatorio para ocultar una realidad que apunta a una crisis de liderazgo sistémico.
Las instalaciones del nosocomio presentan evidentes deficiencias en infraestructura, filtraciones, áreas en mal estado y falta de mantenimiento que ponen en riesgo tanto a pacientes como a trabajadores. Sin embargo, el problema más grave no se encuentra únicamente en los muros agrietados, sino en el vacío de autoridad que permite el desmantelamiento funcional del hospital.
