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De la Redacción

El Buen Tono

CÓRDOBA.- La muerte de Raúl Tovar Hernández no es justicia ni cierre de ciclo. Es la prueba irrefutable de que durante casi 30 años un hombre señalado por patrones de abuso, acoso y depredación operó con total impunidad en un espacio público: la Casa de la Cultura “Jorge Cuesta”.

Denuncias documentadas señalaban un esquema claro: aprovechamiento de su posición de poder, manipulación de jóvenes y menores, uso del recinto cultural como territorio personal de control y mecanismos para someter y comprar silencios. Nada de eso se detuvo. Nadie lo frenó a tiempo. Durante tres décadas, la Casa de la Cultura funcionó bajo opacidad total, sin rendición de cuentas real y con comodatos renovados administración tras administración. Tovar convirtió un bien público en su feudo privado. El silencio institucional no protegió a las posibles víctimas; protegió al señalado. Ese es el verdadero escándalo.

EL MISMO PATRÓN SE REPITE CON MARTHA SAHAGÚN Y JAMES KELLY

El caso no es aislado. En el programa de danza “En Pro del Talento Veracruzano” (ProVer), impulsado por Martha Sahagún Morales a través de Fomento Artístico Cordobés, se mantuvo durante años al maestro James Kelly, señalado por varios exalumnos como abusador sexual de al menos un menor de edad y acosador de otros niños más —muchos de ellos de escasos recursos y becados.

El Buen Tono denunció puntualmente estos hechos y la existencia de una denuncia penal en contra de quien resulte responsable. Lejos de separar al señalado, investigar a fondo y proteger a los menores, se optó por minimizar, bloquear señalamientos y priorizar la imagen del proyecto. Se privilegió el prestigio sobre la seguridad de niños vulnerables.

Martha Sahagún recibió el Premio Nacional de Arte y Cultura “Mil Mentes por México”precisamente por este programa. Un reconocimiento que choca frontalmente con las denuncias de protección a un abusador en sus salones.

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