

AGENCIA
CDMX.- El diputado de Morena, Cuauhtémoc Blanco, será sancionado por circular en una camioneta sin placas mientras se dirigía al partido entre la Selección Mexicana y Portugal, celebrado el pasado sábado en el Estadio Banorte.
El vehículo en el que viajaba el exfutbolista fue captado ingresando al perímetro de “última milla”, zona restringida que permite el acceso a estacionamientos cercanos al recinto, lo que generó cuestionamientos por un presunto trato preferencial hacia el legislador.
El titular de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México, Pablo Vázquez Camacho, confirmó que la falta de placas será sancionada conforme a la ley, independientemente de que Blanco contara con autorización para ingresar a un palco del estadio.
“El tema de la falta de placas se va a sancionar con todo rigor”, advirtió el funcionario, quien subrayó que ninguna persona está exenta de cumplir con las normas de tránsito, incluso en operativos especiales como los implementados en eventos de gran magnitud.
Vázquez Camacho explicó que, aunque el legislador tenía permiso para acceder al recinto en vehículo particular, se giraron instrucciones para que cualquier irregularidad, como la ausencia de matrículas, sea castigada sin excepciones.
Como dato adicional, la sanción por circular sin placas en la Ciudad de México oscila entre 20 y 30 Unidades de Medida y Actualización (UMA), lo que equivale aproximadamente a una multa de entre 2 mil 260 y 3 mil 390 pesos, además de la posible remisión del vehículo al corralón.
Durante el evento deportivo, que marcó la reinauguración del llamado “Coloso de Santa Úrsula”, se desplegó un operativo de seguridad con cerca de nueve mil elementos para garantizar el orden y la movilidad en la zona.
El caso ha generado críticas en torno al uso de privilegios por parte de funcionarios públicos, en un contexto donde las autoridades buscan reforzar la aplicación equitativa de la ley.
El pueblo queremos ver la infracción, porque según el reglamento de tránsito de la Ciudad de México eso es corralón. ¡Los verdaderos privilegios!
