

De la redacción
El Buen Tono
En la península de Yucatán, donde hace aproximadamente ocho mil años el nivel del mar se encontraba entre 20 y 30 metros por debajo del actual, fueron recuperados restos humanos que podrían aportar nueva información sobre los primeros habitantes de la región.
El descubrimiento se realizó en el sistema de ríos subterráneos Sac Actun, en Quintana Roo, considerado uno de los más extensos del mundo, donde un equipo del Instituto Nacional de Antropología e Historia rescató los restos de un individuo localizado en el fondo de un cenote, a unos 200 metros de la entrada y a ocho metros de profundidad, dentro de una cámara oculta detrás de formaciones minerales naturales.
De acuerdo con el arqueólogo Luis Alberto Martos López, el hallazgo incluye aproximadamente el 40 por ciento de un esqueleto, además de evidencias de actividad humana como carbón, lo que sugiere la presencia de fogones y el posible uso del espacio como una cripta funeraria natural. Estas condiciones apuntan a prácticas rituales relacionadas con la muerte en comunidades antiguas que habitaban la zona.
El esqueleto corresponde a un hombre joven, de entre 20 y 25 años, con una estatura estimada de 1.45 a 1.50 metros y complexión delgada. Los restos fueron trasladados para su análisis a la Sección de Bioarqueología del INAH, donde se realizan trabajos de conservación y estudio.
Durante la misma exploración también fue localizado un cráneo femenino en otra parte del cenote, perteneciente a una mujer de entre 35 y 45 años, con signos de desnutrición y pérdida dental, lo que abre nuevas líneas de investigación sobre las condiciones de vida en aquella época.
El proyecto, autorizado en 2025 por el Consejo de Arqueología del INAH, es encabezado por especialistas en arqueología subacuática y cuenta con la participación de un equipo multidisciplinario que documentó el hallazgo en una exploración que incluso fue registrada en video.
En la zona de la Península de Yucatán, los estudios indican que hace entre ocho y diez mil años el entorno era una gran pradera con vegetación baja y presencia de megafauna, lo que hacía de las cuevas y sistemas como Sistema Sac Actun refugios naturales para los primeros grupos humanos.
