

AGENCIA
Internacional.- El conflicto armado entre Estados Unidos, Israel e Irán, iniciado el 28 de febrero, ha desatado una fuerte sacudida en los mercados energéticos mundiales, provocando un incremento sostenido en el precio de la gasolina a nivel global. A un mes del inicio de las hostilidades, el encarecimiento del crudo ya impacta directamente en economías nacionales, obligando a gobiernos como el de México a intervenir con subsidios para contener los efectos.
Uno de los factores clave en esta crisis es el cierre del estratégico Estrecho de Ormuz, por donde transita cerca de una quinta parte del petróleo mundial. Esta interrupción ha limitado el suministro energético y disparado los precios internacionales.
Estados Unidos enfrenta su nivel más alto en cuatro años
En Estados Unidos, el precio promedio de la gasolina superó los 4 dólares por galón, alcanzando los 4.018 dólares, según datos de la Asociación Automovilística Estadounidense. Este nivel no se registraba desde agosto de 2022, cuando el combustible llegó hasta los 5 dólares en medio de la pandemia de COVID-19 y la guerra en Ucrania.
El incremento representa un nuevo desafío para el presidente Donald Trump, quien ha defendido la ofensiva militar, pero enfrenta ahora presión interna por el impacto económico. El propio mandatario advirtió que, de no alcanzarse un acuerdo con Irán, podrían intensificarse los ataques a instalaciones petroleras.
Inflación y presión económica en Europa
En España, el impacto ya se refleja en la inflación, que subió a 3.3% anual en marzo, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística. El alza responde principalmente al encarecimiento de combustibles y energéticos.
El precio de la gasolina pasó de 1.48 a 1.56 euros por litro desde el inicio del conflicto. Aunque el gobierno español activó un plan de apoyo por 5 mil millones de dólares, el aumento ya afecta el poder adquisitivo de los hogares.
Chile y México: medidas para contener el golpe
En Chile, el gobierno de José Antonio Kast implementó un ajuste que derivó en un incremento histórico de casi medio dólar por litro. La gasolina pasó de 1.3 a 1.7 dólares, mientras que el diésel también alcanzó ese nivel, en medio de una fuerte dependencia de importaciones.
En México, la administración de Claudia Sheinbaum optó por aplicar estímulos fiscales para amortiguar el impacto. La Secretaría de Hacienda y Crédito Público informó que, del 28 de marzo al 3 de abril, el subsidio al diésel será de 5.18 pesos por litro, equivalente al 70% del IEPS, reduciendo la cuota a 2.19 pesos.
Un conflicto con efectos globales
El aumento del petróleo, que pasó de 70 a 110 dólares por barril en pocas semanas, refleja la vulnerabilidad del mercado energético ante conflictos geopolíticos. La guerra no solo ha elevado los costos de combustibles, sino que también amenaza con desacelerar economías, presionar la inflación y generar tensiones sociales.
A medida que el conflicto persiste, los gobiernos enfrentan el reto de equilibrar la estabilidad económica interna frente a un escenario internacional cada vez más incierto, donde el precio de la energía se ha convertido en un factor crítico para millones de personas.
