

De la redacción
El Buen Tono
Buenos Aires, Argentina.- El encargado de negocios interino de Irán en Argentina, Mohsen Soltani Tehrani, abandonó el país este sábado antes de que venciera el plazo de 48 horas que le había otorgado el gobierno encabezado por Javier Milei, en medio de una creciente tensión diplomática.
La salida del funcionario fue confirmada por el canciller argentino, Pablo Quirno, quien informó a través de su cuenta en X que el diplomático ya había dejado el territorio nacional en cumplimiento de la orden oficial.
La decisión del gobierno argentino se produjo luego de declarar persona non grata al representante iraní, tras las críticas emitidas por autoridades de Irán en respuesta a la reciente clasificación del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica como organización terrorista por parte de Argentina.
El conflicto escaló cuando el ministro de Relaciones Exteriores iraní acusó al presidente Milei y a su canciller de actuar bajo la influencia de Estados Unidos e Israel, además de calificarlos como cómplices de acciones en Medio Oriente.
Este episodio ocurre en un contexto internacional marcado por el aumento de tensiones entre Irán, Estados Unidos e Israel, donde Argentina ha adoptado una postura firme alineada con Washington. El presidente Milei ha reforzado su discurso contra Teherán, al que ha señalado como un enemigo, al tiempo que reafirma su cercanía con el presidente estadounidense Donald Trump.
A finales de marzo, el gobierno argentino incluyó al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria iraní en su registro de entidades vinculadas al terrorismo, lo que implica el congelamiento de activos y la prohibición de operar dentro del sistema financiero del país.
Argentina sostiene que Irán tuvo participación en los atentados contra la embajada de Israel en Buenos Aires en 1992 y contra la AMIA en 1994, este último considerado el ataque más grave en la historia del país, con un saldo de 85 muertos y más de 300 heridos.
Además, se ha señalado que la Guardia Revolucionaria ha mantenido vínculos con grupos armados en Medio Oriente, lo que ha sido parte central de las acusaciones en investigaciones judiciales argentinas.
El gobierno argentino reiteró que no tolerará injerencias externas ni declaraciones que considere ofensivas, subrayando su postura de firmeza en política exterior ante este tipo de situaciones.
