

AGENCIA
CDMX.- El programa Infodemia, impulsado por el Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano (SPR), enfrenta cuestionamientos por el manejo de recursos, la subcontratación de servicios y su papel dentro de la comunicación gubernamental.
De acuerdo con información oficial, el proyecto cuenta con personal en cargos directivos que perciben remuneraciones mensuales que oscilan entre los 80 mil y más de 120 mil pesos bajo el esquema de honorarios. Sin embargo, para tareas básicas como la redacción de guiones, el programa ha recurrido a la subcontratación de servicios externos, generando un gasto adicional superior a los 5 millones de pesos entre octubre de 2020 y julio de 2025.
La principal vitrina de Infodemia se encuentra en las conferencias presidenciales, donde se presenta la sección “Detector de mentiras”, heredera del ejercicio “Quién es quién en las mentiras de la semana”, implementado durante el gobierno de AMLO.
El proyecto se define como una iniciativa para combatir la desinformación y promover la alfabetización digital, asegurando apego a principios de objetividad, veracidad y pluralidad. No obstante, en la práctica ha sido señalado por funcionar como una herramienta para descalificar contenidos periodísticos, especialmente aquellos críticos hacia el gobierno.
Uno de los episodios más recientes que evidenció fallas en sus procesos de verificación ocurrió tras la difusión de videos en redes sociales que mostraban a una funcionaria asoleándose en Palacio Nacional. Infodemia calificó inicialmente el material como falso y generado con inteligencia artificial; sin embargo, días después la presidenta Claudia Sheinbaum confirmó la veracidad del hecho, lo que obligó al conductor de la sección, Miguel Ángel Elorza, a reconocer el error públicamente.
En paralelo, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público confirmó la renuncia de Florencia Franco Fernández, identificada como la persona que aparecía en los videos.
En cuanto a la estructura interna, destaca el caso de Elorza, quien ingresó al SPR en 2019 con un salario de poco más de 25 mil pesos mensuales y, en menos de seis años, incrementó sus ingresos en más de 360%, alcanzando percepciones cercanas a los 120 mil pesos mensuales.
Pese a estos incrementos, el SPR ha mantenido el uso de contratos por adjudicación directa para la elaboración de contenidos. Documentos de transparencia revelan pagos de hasta 600 mil pesos por servicios de redacción de guiones, así como contratos recurrentes con distintos proveedores para producción y administración de contenido.
Entre los casos destacan contratos otorgados a particulares para periodos cortos con montos de decenas de miles de pesos, así como adjudicaciones más amplias que superan el medio millón de pesos anuales para tareas relacionadas con coordinación y producción del proyecto.
Incluso figuras actuales del ámbito público han participado en estos esquemas. En 2022, por ejemplo, se otorgó un contrato a Renata Turrent para labores vinculadas a la conducción y redacción de contenidos de Infodemia.
Además, dentro de la estructura del SPR, diversos directivos han registrado incrementos significativos en sus percepciones, con ingresos que superan el millón de pesos anuales en áreas relacionadas con comunicación, redes digitales y programación.
Este panorama ha generado críticas sobre el uso de recursos públicos, especialmente por la contradicción entre los altos salarios internos y la necesidad de subcontratar servicios básicos, así como por la efectividad y credibilidad de un programa que se presenta como verificador de información en el país.
No hay nada más paradójico e hipócrita que los mentirosos mayores de este país, diseñen un organismo para “detectar mentiras” y luego ellos terminan siendo expuestos como mentirosos.
Eso es ser juez y parte, características de una dictadura, atentando de forma velada contra la libertad de expresión, y siendo ellos mismos quienes se imponen como la única autoridad para decidir qué es verdad y qué no. En realidad es decidir qué les conviene y qué no.
Infodemia suena a pandemia de información y sí que lo parecen, toman cualquier cosa y la tergiversan y luego envician el espectro informativo.
