

De la Redacción
El Buen Tono
La Perla.- En el ayuntamiento ya entendieron que la basura no es un problema, sino un negocio, y ahora buscan capitalizarlo bajo el disfraz de un “centro de reciclaje” del que se niegan a transparentar quién se beneficiará económicamente.
Lejos de tratarse de una política ambiental seria, el esquema apunta a la recolección de materiales con valor comercial, como plástico, cartón y aluminio, sin que exista claridad sobre quién los comprará, a qué precio y quién manejará los ingresos que se generen.
El reciclaje mueve dinero, y sin reglas claras ni rendición de cuentas, se abre la puerta a un manejo discrecional de recursos que, en lugar de beneficiar a la población, podrían terminar en manos de unos cuantos.
A esto se suma el mecanismo de intercambio de residuos por productos básicos, que más que una estrategia ecológica, es un modelo de control social que condiciona apoyos a cambio de participación, replicando prácticas asistencialistas con tintes políticos.
El hecho de que el programa lo encabece el DIF Municipal y no por un área técnica especializada refuerza la sospecha de que el objetivo no es el medio ambiente, sino operar un esquema donde la basura se convierte en moneda de cambio y en negocio.
